Gestión del talento universitario

En los últimos tiempos, el aprovechamiento del talento universitario ha quedado en cuestión, como consecuencia del profundo cambio de realidad que estamos viviendo, marcado principalmente por la globalización y digitalización. Este suceso, ha llevado a numerosos expertos a afirmar que los universitarios no serán capaces de tener una inserción competitiva y adecuada al nuevo mercado laboral, pues la educación universitaria no ha terminado de adaptarse a este nuevo paradigma.

Las instituciones de educación superior, durante las últimas décadas, se han limitado al desarrollo de habilidades y técnicas encaminados al encaje laboral a través del desarrollo de una profesión futura. En la nueva sociedad del conocimiento en la que vivimos, estas instituciones son las encargadas, precisamente, de crear y generar ese conocimiento a través de distintas prácticas. Para ello, es necesario la creación de plataformas que permitan gestionar el talento de manera interdisciplinar y con un enfoque marcadamente creativo.

Este hecho sugiere, que la integración institucional de la diversidad (en todos sus niveles: áreas de conocimiento, global, racial…) es uno de los motores que van a permitir fomentar el pensamiento multilateral en los alumnos y abordando los problemas institucionalmente, con una perspectiva más amplia y clara de los grandes desafíos sociales y mundiales de nuestra época.

En este sentido, cada universidad deberá preguntarse por su misión, examinar su cultura y prácticas, y en orden a ello, elaborar una serie de políticas encaminadas a la asunción de un rol más activo y adecuado a la nueva realidad que vivimos tanto a nivel laboral como mundial. Estas políticas tienen que ver con todas aquellas actividades que fomenten, de algún modo, la digitalización, los intercambios culturales o la colaboración más estrecha con la empresa.

La Escuela de Liderazgo Universitario, es un ejemplo de este tipo de iniciativas encaminadas a la adaptación de la comunidad educativa al nuevo paradigma. En ella, 250 universitarios de toda España, de más de 40 universidades crean una red de talento de carácter multidisciplinar y con una clara orientación social. Este programa se asienta fundamentalmente sobre tres pilares: Formación académica, acompañamiento personal y experiencia de red.

Básicamente, el programa se asienta sobre un programa de formación a distancia, donde son investigadas las grandes cuestiones de nuestro tiempo, a las cuales se les plantean una serie de soluciones con un enfoque en su posterior implementación. Todo esto, a través del acompañamiento de un mentor que conoce las capacidades del alumno, con la función de potenciar su desarrollo y crecimiento durante el desarrollo de dicho programa y finalmente, una experiencia de red entre los miembros, a través de la promoción de distintas actividades de carácter social y cultural que generen lazos entre sus miembros, y en última instancia, sirvan como método de retroalimentación de talento, promoviendo la amistad y la cooperación.

Se trata de un ejemplo ilustrativo sobre cómo todas las inquietudes de los alumnos que llegan a la universidad, son exprimidas y aprovechadas, con un claro fin cultural y social, que permite a la universidad la generación de talento, la implementación de proyectos como consecuencia de los programas de formación y el ahorro de costes operativos al ser un programa con un componente esencialmente digital.

Debemos ser conscientes de que, en el fondo, todo esto responde a que vivimos un cambio de época. Una época donde se producen unos procesos de automatización muy fuertes, que conllevan a una empleabilidad más sofisticada, donde cada vez el capital tiene menos peso, y en ese lugar es donde se sitúa el talento, como motor que permite la generación e implementación de ideas innovadoras que respondan a necesidades humanas.

En definitiva, este nuevo sistema que acaba de nacer, debe ser acogido por la universidad, con el objetivo de poner el foco en el alumno para que alcance su máxima realización y desarrollo personal y profesional, para que sean capaces de generar talentos e ideas que sean compartidas y ampliadas dentro de la comunidad universitaria, pues como decía Ken Robinson: «El hecho es que para los desafíos que enfrentamos, la educación no necesita ser reformada, necesita ser transformada. La clave de esta transformación no es estandarizar la educación, sino personalizarla, construir logros en el descubrimiento de los talentos individuales de cada estudiante, poner a los estudiantes en un entorno en el que quieran aprender y donde puedan descubrir naturalmente sus verdaderas pasiones «.      

Jorge Bautista

Alumno Excellens (5º Derecho + ADE) – «Universidad Francisco de Vitoria»

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